3 de noviembre de 2018

Gone

Unshared thoughts
Unspoken words.
Unsheded tears
And silent screams.

In our sleeps we fly
And in our lives we cry
But they don't know
About those wounds.

Someone cares,
You're aware
But you're scared
So you don't dare.

When will it be that time?
When you're just hip and bones
Or when you're long gone?
Shortly we will know.

Strong and rustic is that skin
It'll keep you hanging there
But the horror will come

And you’ll hear their screams.

30 de octubre de 2018

Flower end

Did you know that flowers cry too?
Did you know that your footsteps hurt?
Oh, did you know…
Did you know…


Did you know that quietness is dangerous
Because you’re left alone with your thoughts
And in that hole
They drag you down even further


Just say the word and I’ll jump
Don’t need to punch or hurt
Just say it
So it all can end.


How many tears will you shed then?
Would you take it back or don’t give a damn?
It doesn’t matter, no it won’t
Cuz I’ll be long gone.


Oh, did you know that flowers die
Just by the whispers of your words?
They will never grow back again
And you’ll never be the same.

4 de mayo de 2018

Lágrimas de remordimiento.


Hoy lloré por ti, por tu dolor.
Por esa mirada de aflicción y de temor.
Por esos gritos que no llegan a ser escuchados.
Por ese llanto desgarrador al ser asesinado.

Hoy lloré porque no busco tu perdón.
Porque tu nobleza es tal, que no logro entenderla.
Porque tu belleza es destruida por mis manos asesinas.
Y porque tu cuerpo es consumido por mi codicia e ignorancia.

Hoy lloré no sólo por ti, sino por los miles de ustedes que consumí.
Lloré por mi especie, y por los miles de ustedes que asesinan por avaricia.
Lloré de frustración, por sentirme inútil al no poder salvarlos.
Pero sobre todo lloré sabiendo que, si te pido perdón, tú me lo concederías sin dudarlo.

27 de septiembre de 2016

"Para siempre"

Fandom: Inuyasha
Pareja: Sesshomaru / Rin
Contenido: Rated K
Advertencias: Drama
Género: Angustia. 
Tipo: Drabble.
Palabras: 622.
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, pertenecen a Rumiko Takahashi. Yo sólo los ocupé para crear este fic.


Para Siempre


La noche era fría. El viento no paraba de soplar en sentido contrario a nuestras pisadas. Mientras más avanzábamos, un sentimiento de desolación invadía mi pecho. Realmente… ¿había regresado a aquel día?

—Señor Sesshomaru… ¿no podemos ir más despacio? —dijo Jaken a mi lado, con la voz agitada y la lengua prácticamente fuera. Lo miré un segundo, sin expresión de repudio ni tampoco amabilidad.

—Jaken, quédate aquí —le dije antes de adentrarme por unos arbustos, lejos de él. Probablemente se dio cuenta, a través de mis ojos, hacia dónde me dirigía. La aldea en la que dejamos a Rin se encontraba muy cerca de ahí. 

Había pasado un año desde aquel entonces, y mis pisadas se hacían cada vez más pesadas conforme me iba acercando al lugar. ¿Qué estaba haciendo? Visitar su tumba no me la regresaría a la vida.

Aun así, quería verla. Quería tratar de sentirme cerca de ella, tan sólo por una última vez. 

Todo era tan silencioso en los alrededores, no se lograba escuchar más que el sonido de las ramas de los árboles moverse con el viento. Sin embargo, aquella quietud tan sólo aumentaba el vacío que sentía al estar frente a la tumba de Rin. 

Ésta se encontraba limpia y decorada con pequeñas coronas de flores. Al parecer, los aldeanos se habían ocupado de mantenerla así y recordado la fecha en la que murió.

—Rin —pronunció mi boca su nombre, muy por lo bajo. Hacía un año que no la mencionaba, y volverlo a hacer trajo muchos recuerdos a mi memoria. Buenos recuerdos—. ¿Te gusta el lugar al que fuiste? —pregunté, no con la esperanza de escuchar una respuesta, mas sí con el deseo de calmar mi propia inquietud. Aun así, conocía a la perfección que ella se encontraba en un lugar tranquilo, muy lejos de mí. A pesar de que ella vivió por varios años a mi lado, su personalidad siempre fue la misma. Su pureza, fácilmente confundible con ingenuidad, se mantuvo intacta durante todo el tiempo que estuvo en éste mundo—. No puedo llegar donde estás, Rin —continué hablando. Le había prometido, hace muchos años, ir a cualquier lugar en el que se encontrara, volando. Sin embargo, ella ahora estaba en el único lugar al que no permiten la entrada a demonios como yo—. Esta vez.. no podré alcanzarte —callé por varios minutos. Me limité únicamente a observar su tumba y cómo el viento se llevaba varios de los pétalos en ella. Aquel vacío que me invadía continuaba ahí, sin saber exactamente cómo poder eliminarlo de mi interior. 

—Hace muchos años me preguntaste si te recordaría cuando murieses —volví a hablar. ¿Por qué, luego de casi un siglo de ello, he recordado su pregunta?— La verdad es.. que te recuerdo todos los días —Los árboles callaron y un extraño nudo en mi garganta se hizo presente. La única  vez que había sentido aquello, fue hace un año, aquel mismo día mientras ella moría en su lecho y en frente de mis ojos. Sus arrugadas manos sostenían las mías, con lo poco de fuerza que les quedaban, y su rostro me sonrió por una última vez, con calidez y sinceridad propias de ella. Yo no pude hacer más que mirar cómo su alma se alejaba de su cuerpo en un suspiro, y su calor se disipaba en aquel mismo instante.

—Rin.. —musité—, te echo de menos —Moví los labios, pero no había logrado emitir sonido alguno; y es que la aflicción que me asedia me lo impidió por completo.

Vi cómo el alba se empezaba a mostrar detrás de los árboles y, a lo lejos, escuchaba a un par de aldeanos hablar. Había llegado el momento de marcharme.

23 de diciembre de 2015

Plumas en la memoria.

No puedo explicarle al mundo todo lo que siento por ti ni porqué lo hago, pues la mayoría no lo entiende ni jamás se molestarán en comprender mi dolor. Te convertiste en una parte fundamental en mi vida desde el momento en que te vi, a pesar de recordar cuánto miedo tenía de tocarte y que me lastimaras. Estaba equivocada, fuiste la única que no me lastimó en el poco tiempo que compartimos.

Siempre me preguntaré qué hice yo para recibir tanto amor de tu parte. Me celabas; esperabas por mí a que llegara; me llamabas y te gustaba pasar tiempo juntas, igual que a mí. ¿Por qué? Aunque te lo hubiese preguntado, tú no me podías dar una respuesta; sin embargo, no necesito de una respuesta. Me hiciste feliz, y sé que yo te hice feliz lo más que pude. Hay días en los que me arrepiento de no haberte prestado atención cuando me llamabas, porque estaba muy ocupada o sin ganas de levantarme, pero sin importar aquello, para mí siempre serás parte de mi vida.

No sé dónde te encuentres ahora, mas espero que estés junto a los demás a quienes amé y me amaron de igual manera. El lazo que teníamos ambas jamás se romperá, porque lo he guardado en mis recuerdos junto a los buenos momentos y locuras que pasamos tú y yo.


No creo volverte a ver de nuevo, pero el amor que me mostraste por todos los años que viviste. lo recordaré como el más puro y sincero que alguien me haya brindado durante toda su vida. 

27 de agosto de 2015

Let go

El corazón duele y el viento sigue fluyendo de manera helada en los pasillos. Las manos congeladas tratan de escribir lo que la mente le dicta y su corazón siente. La mente, por su parte, sólo piensa en el suicidio. ¿Por qué? Es simple, ella ya no quiere seguir fingiendo.

Se esconde, día tras día, en una máscara que creó por sí sola y fue moldeada conforme los acontecimientos ocurrían. "Todo está bien" era su mentira favorita. Odiaba ser tomada por tonta, pero cómo se divertía haciéndose pasar por una.

Las mentiras dolían, pero dolía más el hecho de que ella también las usaba. "¿Cómo esperas que alguien sea sincero contigo, cuando tú no lo eres con esa persona?" Su interrogante favorita y aún así la que más detestaba, porque era cierta.

Las lágrimas rodaban con facilidad, ellas ya se conocían el camino de memoria hasta su mentón, al parecer. El frío le congelaba las piernas mientras esperaba en una banca. Al día siguiente vería a sus amigos en ese mismo lugar, sin que ellos supieran la soledad que su ser sintió mientras las estrellas salían.
Ella sabía la respuesta a su dolor, el cómo acabar con eso. Pero, joder, sí que era espantosa.

Aquel viejo y conocido refrán de "Si amas algo, déjalo ir" no podía lucirle más cierto ahora. Estaba enamorada, pero no podían estar juntos. Ya no más. Ella le hacía daño como veneno, y esa persona por quién daba todo tenía muchas otras que eran mejor. Ella sólo estorbaba en su felicidad.

La quería dejar ir, pero dolería.

31 de julio de 2015

26 de abril de 2015

The drop... again

Hace dos días, me senté en el piso de un parque en el centro de la ciudad. Estaba soleado, como de costumbre, y por el parque transitaban personas de todas las edades; adultos, mayores, niños. Era un fin de semana, no era para menos.

A veces no sé cómo explicar las cosas que hago, ni por qué las hago, tan sólo me siento con el impulso de hacerlas,

porque no encuentro otra manera de encajar en el mundo...

Me sentía triste y enfadada, muy enfadada aquel día. Incluso ahora, cuando intento escribir, se me antojan unas ganas inmensas de echarme a llorar. Pensé que esos días habían quedado atrás..

Solía tener días en los que me deprimía sin razón alguna; desde que puedo recordar, los he tenido, en diferentes etapas de mi vida. En mi niñez, cuando ni siquiera la palabra "bullying" era conocida, pero los niños me ofendían; en la adolescencia, cuando todo era un caos en mi mente, y las personas se fueron alejando de mí una por una; y en la adultez, viviendo de miedos por culpa de mis fantasmas y demonios. La peor parte de todas..

Hace dos días, me senté en el piso de un parque en el centro de la ciudad, y alimenté a las palomas.

Había una en especial, no podía caminar bien porque sus patitas estaban infectadas, ¡pero sí qué volaba! Era pequeña aún, e intentaba alimentarla más que a las demás, pero el resto le robaba su comida. Me empecé a sentir más triste por no ser capaz de ayudarla... aún así, ella parecía estar bien.

Tenía que hacer otras cosas, pero no me importó pasar gran parte ahí sentada. Observando y siendo observada. ¡Y vi una ardilla!

Aprecié ese momento luego de irme, por más simple que parezca.

Estaba sola, sí.

Estaba triste, sí.

Hubiese querido coger y ayudar a esa paloma, pero ella estaba bien sin mí, o eso parecía. Espero que sí, en realidad.

Y deseé que ella estuviese ahí conmigo, porque sé que se hubiese preocupado por esa pequeña al igual que yo.

Sé que volverán los días en que sienta que debo empezar a tomar pastillas antidepresivas, y no me importan en realidad. Cuando lloro, lloro mucho, y se siente bien. Pero la peor parte de todas es no llorar, porque no sabes qué tienes ni cómo desahogarte. Estas vacío, como si tan sólo flotaras en medio de todo el mundo. Te encuentras en la tierra, pero no estás realmente en ella. Y esa es una de las peores etapas.

Escucho volver las voces en mi mente, los demonios que me hablan, y mi estabilidad emocional a pique, porque soy una persona inestable.

Escribir me hace bien, y ella. Pero cuando esos días regresen... no será suficiente.

Sé que tú leerás esto, y está bien. A ti te he confiado mucho, pero mi inestabilidad no ha formado parte de eso. Porque no es algo de lo que aun pueda hablar abiertamente. 

No sé cuántos más lleguen a leer esto, y no me gusta. Porque muestro mucho de mí, pero no tengo donde más hacerlo...

Sin embargo, seguiré apreciando los momentos simples mientras pueda.

Como verla a los ojos y alimentar palomas; que se enoje conmigo, y luego decirle que la amo.

1 de marzo de 2015

How come you don't feel ashamed

¿Crees que eres la única que llora por las noches o al amanecer?
¿Crees que no me doy cuenta cómo me miras?
¿Crees que no sé que te avergüenzas de mí?

Me dices constantemente qué no debo hacer pero, ¿te has preguntado siquiera una maldita vez qué es lo que yo quiero?

Me preguntas cómo me siento pero, ¿siquiera te has preguntado cuál es la verdadera razón por la que no te contesto?

Tu pequeña hija se ha ido, según tú. Esa hija a la que veías "vestida de niña" quieres que regrese. Pero ni una sola vez te has preguntado por qué ya no me visto de esa manera, ¿verdad?

Ves lo que quieres ver, y temes por la respuesta verdadera. Ni una sola vez me preguntaste cómo me sentía con mi aspecto, sólo te preocupa que me vea como antes lo hacía.

¿Sabes por qué antes lucía como niña? ¿Alguna vez te preguntaste si yo me sentía bien luciendo así?

No. Ni una sola vez lo hiciste.

Siempre odié mi aspecto, y aún lo hago de vez en cuando.

Nunca me sentí parte de esas chicas que se visten "femeninas", pero tenía que lucir de esa manera. Tenía que hacerlo porque te hacía feliz, y porque no tenía otra alternativa. No tenía dinero y no podía comprar la ropa que yo quería ni cortar el cabello a mi gusto.

Yo nunca he sido como las otras chicas.

Y tú nunca entenderás eso.

Me dijiste "ojalá me entiendas" pero, ¿tú me entiendes a mí? ¿Entiendes que lo que yo quiero, lo que a mí me gusta, está fuera de los parámetros que tú tienes para tu hija perfecta?

No. Esa hija tuya por primera vez se está sintiendo cómoda en su cuerpo, con su aspecto; pero para ti, tu hija se quedó en el colegio.

17 de febrero de 2015

Insomnio y un viaje interminable.

Hace frío y mis manos tiemblan al escribir. No, no por el frío, sino por el ajetreo del autobús desde el que escribo. Es curioso que mis ideas fluyan en las circunstancias menos pensadas, y tal vez las menos apropiadas.

No sé cómo empezar; hace un instante las palabras revoloteaban en mi mente y ahora, que he tomado mi celular, desaparecen.

Hay mucho qué pensar cuando estamos en el autobús, ¿verdad? Nuestra mente se paraliza por tal borde de ociosidad, que parece que dijera "¿Recuerdas aquella vez que tomaste esa decisión? Qué tonto eres", o empieza a balbucear en nuestra contra, tal cual la mente de Michael Keaton en "Birdman".

En lo que me he puesto a pensar ahora es en el ser humano, desde lo asombrosa que me parece su anatomía, hasta cómo los sucesos que ocurren a lo largo de nuestra vida afectan nuestra forma de pensar.
Por ejemplo, tan solo echen un vistazo hacia atrás en su vida; ¿Recuerdan al niño de 7 años jugando, divirtiéndose y haciendo tareas? Ahora piensen, ¿ese niño de 7 años estaría orgulloso de lo que son ahora?

Exacto.

Cuando somos pequeños somos tan ingenuos, que la vida nos parece tan fácil.
La realidad, mientras tanto, va cambiando conforme crecemos, y ese niño va desapareciendo lentamente.
Sí, puede que todos seamos aun niños por dentro, pero nunca seremos los mismos niños que deseaban ser veterinarios o astronautas.

Es doloroso ver almas que demostraron tanto en algún momento, y ahora llevan el miedo de volver a hacerlo porque les lastimaron ya una vez.
Las personas no son frías porque así sean, sino porque se ven obligadas a serlo.

Hay personas que lloran, lloran tanto al declarar sus sentimientos, y no precisamente por ser sentimentales, sino porque es su forma de decir "hey, te estoy entregando mi corazón. No lo vuelvas a romper, por favor".

A veces es difícil iniciar todo de nuevo, porque lo que teníamos fue destruido en mil y un pedazos. Nos centramos tanto en la sola y errada idea de "se acabó", que no pensamos en "un nuevo inicio". 

Todo va de la mano con todo. El que algo termine, sólo da paso para que algo nuevo inicie. El que ese algo inicie, da paso a muchas más opciones de las que pensamos.

Los errores que cometimos, las decepciones que nos causaron, las tristezas que sentimos, sólo dieron paso a lo que somos en la actualidad. 

La persona que soy ahora, no hubiese podido escribir todo esto si no hubiese vivido todo lo de su pasado. Hay mucho de lo que me arrepiento, sí, y está bien. Todos tenemos la libertad de arrepentirnos, pero al mismo tiempo, me alegro mucho de todo lo pasado.

Ya he olvidado tanto y aceptado mucho, que hoy mi garganta no sufre el nudo que sentía hace tres años.

A lo largo escuché y confirmé que nada se supera, simplemente se acepta y se aprende.

31 de diciembre de 2014

Una caja debajo de la cama

Lágrimas y sonrisas;
Decepciones y sorpresas;
Felicidad y tristeza;
Pero en el último día, me doy cuenta que todo pasó como debía ser.

En su momento nos preguntamos, ¿por qué me pasa esto?.
En los malos momentos, deseamos desaparecer;
En los días oscuros, deseamos que todo sea una ilusión;
Y repentinamente, aparecen personas que nos recuerdan que no todo está perdido.

"Before it gets better, the darkness gets bigger".

Un año bueno, un año malo. El mejor de los años, el peor de los años. No estoy aquí para descifrar como fue.
Somos dueños de lo que deseamos afecte en nuestra vida, y somos dueños de como queremos describir lo que nos ocurre.

Muchas personas se fueron, algunas sólo me hacían daño y a otras no las merecía.
Unas pocas llegaron a mi vida en el momento preciso, y no quiero que se vayan.
Me di cuenta que cada quien sufre y es feliz, a su manera.
Y lo más importante, es que me dieron otra oportunidad para ser feliz.

No me arrepiento de nada ahora.
Todo lo malo, me puso en donde estoy, y lo agradezco.

16 de diciembre de 2014

Unknown

Tengo tantos sentimientos por ti, que es difícil no tener miedo todo el tiempo.
Es difícil no temer el perderte, o que te alejes.
Es difícil no temer que encuentres a ese alguien mejor que yo, porque existe.

Quiero decirte tanto, todo, siempre, pero mis palabras quedan colgando en el aire.
No logro modular, y con suerte logro decirte cuanto te amo.
Es muy difícil expresarme cuando te tengo cerca,
Y mi miedo es que alguien logre hacer lo que yo no, y te alejes.

Soy demasiado cobarde, pero doy lo mejor para que sepas que todo lo que siento es real.
Que si te vas, me desvanezco.
Que si no te tengo, me muero.

26 de noviembre de 2014

Never doubt i love

Hay inseguridades que no me dejan y demonios que se aferran;
Pensamientos que me consumen y celos que me apoderan.
Tengo un millón de defectos y temores que me rodean,
Y entre todo este desastre que soy, tú eres mi más grande fortaleza.

Hay lágrimas que no cesan su camino; a veces de felicidad y otras por inseguridad.
Algunas noches morfeo se espanta de mis ojos enrojecidos, dejándome con un par de almohadas y una sábana.
Muchas son las noches en que cuestiono pasadas decisiones;
Menos la que tomé contigo.

No quiero escribir de cursilerias y menos de tristezas;
Tampoco pretendo hacerme poeta con estas letras.
Para lo único que escribo,
Es para decirte lo que no puedo a los ojos.

Sí me haces feliz y sí te amo;
Sí eres causante de mis miedos, pero también de mis alegrías.
No eres causante de mis problemas ni de mis tristezas;
No me deprimo al pensarte, pero sí al extrañarte.

No quiero atarte,
Ni mucho menos obligarte a permanecer con este desastre.
No quiero que finjas si tu amor se acabase.
Sólo quiero que sigas siendo lo que eres cada día;
Y también quiero caminar a tu lado por lo que me resta de vida.

Te amo, DFGP.

6 de noviembre de 2014

Black Hole

No sabía qué hacer.
Se encontraba en un mar de lágrimas sin motivo, y su cuerpo temblaba con la más mínima brisa del viento.
Era ese vacío inexplicable de nuevo, esa incertidumbre y esa inseguridad que se apoderaban de él una vez más.
¿Cómo podía terminar con todo eso?

Se había cansado, hacía mucho tiempo atrás que lo había hecho.
Era un muerto en vida, una máquina andante.
No esperaba que eso acabara pronto, ¡pero cómo lo deseaba!

Sus ojos ardían y la luna era su única compañía.
La luna, la oscuridad de la noche, y el viento, sus eternos amantes y cómplices de la vida.

21 de agosto de 2014

Ya no quiero escribir sobre amor

Y una vez más se encontraba arrancando la hoja de papel de su cuaderno y lanzandola al bote de basura a su derecha, no muy lejos de la puerta de su habitación. Tenía que escribir algo para su clase del día siguiente, algo que lo representara sin la necesidad de ser esta una biografía o descripción sobre él mismo y su vida. Podía ser un poema, o una historia ficticia como él de protagonista.

Pero su mente no trabajaba más que en pensamientos absurdos que desearía no tener. Los odiaba, tanto como levantarse temprano (pero no más).

Se exaltó al escuchar un golpe en la puerta. Había sido leve, casi sordo si él no hubiese estado sumido en otras cosas haciendo que en su mente resonara.

Era su padre, preguntando que era lo que había causado tanto ruido. Ambos miraron alrededor de la habitación. Claro, su lámpara se había roto en un intento desesperado de conseguir inspiración.  Su padre se marchó ante la explicación y él se echó sobre su cama, golpeando ligeramente el cuaderno con la punta del lápiz.

No tenía más opción. Su cerebro no cooperaba y pasaban ya de las once de la noche. Él no planeaba perder sueño por una tarea estúpida, no lo valía.

*
Un latido, un dolor, y un sollozo.
Las pisadas marcan tu lejanía, y las respiraciones tu indiferencia.
Ya no quiero escribir sobre amor,
O sobre corazones rotos. ¿Cuál es la diferencia, después de todo?

El viento sopla y se va, y yo me quedo.
Las personas vienen y van, pero yo observo.
¿Dónde estás?  Una vez más no viniste.
Espero por tu llegada, aunque sea en vano.

Vivo ilusionado, perdido.
Me desconecto y nunca más vuelvo,
Ya me he ido lo suficientemente lejos de aquí como para saber que no me necesitas. Aún así, sigo esperando.

Ya no quiero parecer un loco obsesionado, pues no lo soy.
No eres obsesión, sólo la parte de mí que se aleja sin saber.
Esa que se despega del padre, para jamás regresar.
Sin saber.

Aquí sigo, una vez más, escribiendo sobre dolor.
Pero ya no quiero escribir sobre amor.
¿Qué hago, antes de tirarme al precipicio?
Sólo pensar, pensarte... desde lo más profundo de mi mente.

15 de agosto de 2014

I try, I tried... I quit.

Caí nuevamente, en aquella oscuridad a la que no quería volver.
Caí en ese pequeño espacio que yo mismo creé, y el cual había abandonado.
Volví, me hiciste volver; me hiciste querer intentarlo, y retroceder en el último instante.
Me hiciste darme cuenta que estoy dañado, y que mi lugar está en ese agujero.

Nada me sostuvo, simplemente me lancé al vacío.
Pero yo no tengo alas, entonces... ¿Por qué?
Arriesgar y perder, la historia se repite una vez más.
Sin embargo, no te fijaste que realmente arriesgué, y mucho menos que perdí.

Me escondo, huyo, lloro, y a la vez sonrío.
Porque, así soy, ¿no?
No lo sé, no quiero saberlo, nunca lo sabré.
Sólo déjame cerrar los ojos y lanzarme nuevamente, siendo sostenido únicamente por mi mente.

Sólo aléjate, que yo haré lo mismo.
Sólo no intentes caber en este agujero, pues únicamente quepo yo.
Sólo déjame sumido entre lágrimas y risas, entre el pasado y el presente.
Sólo deja que el karma se encargue de mi cuerpo y alma.

19 de julio de 2014

Like art

Él quería que ella lo notara.

Tal vez era acosador, pero ya llevaba tanto tiempo observándola desde la oscuridad, que necesitaba que ella lo viera.

De una buena vez.

Ante los ojos de otros, de sus amigos, ella era linda. Sólo linda. Pero para él, era más que sólo su rostro.

Era ella, esa persona callada y reservada. Era su forma de tratar a los pocos con quien hablaba, y su manera de sonreír cuando algo era realmente gracioso.

No, no sólo una "sonrisa educada"; era esa forma en la que sus ojos desaparecían entre sus mejillas cuando sonreía. Como cada uno de sus colmillos aparecían levemente cuando lo hacía, y su cabeza iba un poco hacia adelante cuando todo sucedía.

Él perdía la cabeza.

Ella le hacía perder la cabeza, sin darse cuenta.

Sus palpitaciones eran aceleradas y sus manos sudaban cuando trataba de acercarse a ella. En ocasiones intentó preguntarle la hora, pero ella no usaba reloj. El de su celular, había pensado luego, pero temía.

Temía por todo.

Temía porque ella saliera huyendo, o fuera cortante. Porque él era raro.

Como, realmente raro.

Su cabello no seguía una sola dirección como el de otros chicos, sus ropas no eran combinadas. Y su cara, Jesús, su madre siempre le decía que necesitaba algo de vello facial en ella. Al menos un poco de barba, pareces coreano, le había dicho en una ocasión. Y él sabía que su madre creía que todos los coreanos eran afeminados.

Pero él no podía evitarlo.

Nada de eso.

Adoraba vestir de negro, y no peinarse, y su vello facial no crecía más de un centímetro cada cuatro meses. O más.

Él era raro.

Y ella era arte.

Tal vez sólo fue hecha para ser apreciada por él, desde la lejanía. Tal vez otro tendría el privilegio de tenerla, de hacerla sentir más valiosa de lo que era para él.

Tal vez, ella no estaba destinada a verlo a él.

Nunca.

21 de marzo de 2014

I have.... no one

Nadie.
Cruzar por las calles, ver parejas tomadas de la mano, ver amistades tonteando alrededor, son cosas que en mi subconsciente, en lo más profundo de mi mente, he envidiado desde hace ya varios años.

¿Qué me pasó?, ¿cómo me volví lo que soy ahora?

Sinceramente, prefiero ser quien soy en estos días a lo que alguna vez fui, pero... no me cabe la menor duda de que duele.

Dolió en su momento, y la herida ha dejado estragos en mí, en mi personalidad.

Alguna vez creí haber tenido todo para ser feliz. Amaba con locura, reía únicamente al pensarte. Disfrutaba cada instante al lado de las personas que me hacían feliz, sonreír; era esa época en la que sólo me ocupaba de conversar con amigos y hacer estupideces. La época en la que nos enamoramos y perdemos total autocontrol sobre nuestras acciones. La época en la que nos hieren constantemente por ser estúpidos.

Todo es efímero, nada es duradero, y sólo ahora lo comprendo.

No sé qué es más triste, si el no tener a alguien o no dejar que ese alguien pueda llegar a ser especial.

Algo se rompió dentro de mí en aquella época, algo que ahora me está pasando factura muy caro. Algo, que no sólo me está destruyendo a mi lentamente, sino también a personas que me quieren y que quiero.

No he podido amar desde entonces, desde que sentí que mi "vida perfecta" era destruida con palabras. Desde que me di cuenta, que las personas que tenía conmigo, siempre terminaban alejándose de mí.

¿Por qué?

¿Hay algo malo en mí?

Envidio mucho a las personas que tienen un o una mejor amigo/a, alguien en quién confiar enteramente, con quien hacer estupideces y sentirse bien. Envidio a quienes tienen con quien conversar durante largas horas sin aburrirse, o desvelarse jugando video juegos o viendo películas hasta caer rendidos. Envidio a esas personas porque sé que son felices, al igual que yo lo era cuando los tenía.

Es triste darse cuenta de la realidad, de que tienes estragos en tu vida que nunca te dejarán volver a ser lo que eras. Que esos estragos, son lo que los adultos llaman "experiencia".

Es triste saber que no tienes amigos ya, verdaderos amigos; que no puedes confiar en nadie, y debes estar cauteloso a cada paso que das. Es triste, y muy doloroso, estar rodeado de gente, pero seguir sintiéndote muy solo.